martes, 7 de mayo de 2013

Los españoles quedaron fuera, sorpresa

Dos goles de Benzema y Ramos en los últimos diez minutos dejaron al Madrid al borde la final de la Champions por tercer año consecutivo. Pero los tantos llegaron demasiado tarde, en especial si se recuerdan las tres clarísimas ocasiones que los blancos desperdiciaron en el primer cuarto de hora y que pudieron haber definido un guión de partido totalmente distinto. Pero no; al final fue el mismo de los tres últimos años.

Un cuarto de hora de ceguera condenó al Madrid. Se cumplió casi completo el ritual de las remontadas. Al final faltó el gol, sólo uno, ese elemento para algunos tan prosaico que, para quitarle lustre, se suele atribuir casi de forma exclusiva a eso que llaman pegada. Así, sin más. Y el Madrid es, por supuesto, el rey de la pegada.
Si tal cosa es cierta, esa virtud (para algunos un defecto) le abandonó en el momento más inoportuno. Saltó a un Bernabéu inflamado, poblado por 85.000 fieles que creían ciegamente que sí, que era posible. Y lo cierto es que, de salida, lo pareció. Con un centro del campo compuesto por Modric y Xabi, el Real Madrid presionó arriba, recuperó con rapidez y circuló con rapidez la pelota. Los blancos supieron encontrar grietas por dentro y pudieron remontar la eliminatoria en un cuarto de hora. Así, como suena. Higuaín volvió a evidenciar su desamor con la Champions fallando un mano a mano con Weidenfeller en el minuto cuatro, aunque lo peor estaba por llegar. Cristiano tuvo un remate que en uno de esos días tontos que suele tener, de dos o tres goles, hubiera embocado (minuto 9). Y Weidenfeller volvió a aparecer para negarle el gol en el 14′, tras un extraordinario pase de Xabi Alonso.

Pese a todo, el Bernabéu creía, los jugadores creían. El Borussia olía a miedo. El desgaste de los blancos estaba siendo enorme, pero el premio tenía que llegar. El regalo quedó envuelto para Mesut Özil, que se plantó solo ante el meta rival. Tuvo tanto tiempo para pensar, tantas opciones para elegir, que apostó por la peor. Tenía entregado a Weidenfeller, vencido ya, pero quiso ajustar tanto que la envió fuera. Era el minuto 16.
El error de Ozil desarmó al Madrid. Otro cuarto de hora nefasto, esta vez en ataque, que, unido al arranque del segundo acto en Dortmund, han sellado su tumba por tercera semifinal consecutiva. Cierto que enfrente hubo un gran equipo, que supo bajas pulsaciones tras un inicio terrorífico. Pero, tras el error de Ozil, a un nivel bajísimo en los dos partidos ante sus paisanos, al Dortmund ya no le inquietó nada. Ni siquiera la lesión de Götze, que se marchó en pleno huracán blanco. Salió Grosskreutz y el mecano siguió funcionando igual. Adelantó la línea de presión, diluyó a Modric y empezó a encontrar a Lewandowski, que tuvo el 0-1 en un tremendo despiste de Ramos. También fue al principio, porque después no se jugó. El Borussia no quiso y el Madrid no pudo.

La historia del partido parecía escrita, pero el segundo tiempo escondía un giro de guión pleno de dramatismo. Tras la pausa, el Madrid se fue descosiendo, y Lewandowski estrelló el 0-1 en el travesaño. Diego López le hizo un paradón tremendo a Gündogan y de nuevo el delantero polaco, histórico verdugo blanco en esta eliminatoria, rozó su quinto gol en el cruce.
Los cambios dieron vida al Madrid. Sin Cristiano, la evidencia de su precariedad física se hizo patente en la segunda mitad, Kaká oxigenó la zona de creación y varias situaciones de peligro.

También salió Benzema, inexplicable suplente en partidos de este tipo. Aportó definición quirúrgica en el 1-0 y sangre de pez en la asistencia del segundo para Ramos, que acabó el partido imperial, convertido en káiser de todos los ataques blancos. Pero fue demasiado tarde. Sobre todo después de fallar todo lo fallable en un primer cuarto de ceguera letal.

Barcelona no fue el que equipo que todos sus aficionados esperaban, el Bayern lo dejó a cero, le propinó goleada de local y de visita, sin embargo los hinchas demostraron su apoyo al equipo.
Con un conjunto bávaro ordenado e inteligente superaron sin ningún inconveniente a los catalanes.

Esperaba una final de españoles, ¿Ustedes?
 

lunes, 6 de mayo de 2013

Semifinales - Ida

Nadie imaginó que existiría una diferencia tan abismal en los encuentros, y menos en contra de los denominados Mejores Clubes del Mundo. Si bien los alemanes siempre son una dura escala y no se puede hablar de sorpresa por su triunfo, si es de llamar la atención el cómo humillaron, exhibieron y bailaron a catalanes y madridistas.
En el Allianz Arena, el Barcelona se hizo de la posesión, nada nuevo, pero de nada sirvió. Los locales se dieron un festín de llegadas aprovechándose de una línea defensiva que padeció las bajas de Puyol, Mascherano y Adriano. Robben, Ribéry, Müller y Gómez fueron mucha pieza para la calamitosa dupla Piqué-Bartra.


De mitad para adelante, Xavi y Busquets perdieron todos los duelos ante Schweinsteiger y Javi Martínez. Iniesta buscó hacer magia, pero el truco no salió. Pedro y Alexis pasaron una noche de terror ante Alaba y Lahm, quienes les superaron en las dos facetas del juego. A Messi su entrenador lo mandó al matadero, pues ni siquiera él en su condición de mejor del planeta puede ganar una batalla en una sola pierna.
Al final, justa y clara victoria del Bayern acompañada de cierta polémica arbitral con las aparentes faltas en dos de las anotaciones, aunque también se dejaron de sancionar dos penales a favor de los teutones.

Y en Dortmund la fiesta bávara continuó. Los dirigidos por Jurgen Klopp han demostrado al mundo porque están en estas instancias acompañando a tres históricos del futbol mundial. Superaron al Madrid, con un juego de conjunto que raya en la perfección como si se tratara de la maquinaria de un Mercedes, y si a eso sumamos a un Robert Lewandowski dando el juego de su vida colgando los cuatro tantos en la meta de Diego López, fue final feliz en Alemania.

El Madrid marcó por conducto de Cristiano, siempre Cristiano. Y de ahí en más, absolutamente nada. De hecho, Diego López evitó una goleada de mayor escándalo. A Mourinho se le acaba la credibilidad de buena parte del madridismo; apostó descaradamente por la Champions y está a 90 minutos de irse con las manos vacías y la palabra fracaso en la frente.

Restan 90 minutos en Camp Nou y el Santiago Bernabéu. Barcelona va por una remontada que jamás se ha dado en la historia de la semifinales de este torneo, y si recibe un gol, se acabó la fiesta. El Real Madrid tiene gol de visitante y necesitaría un 3-0 para avanzar, pero visto lo ocurrido en suelo germánico, dejar en cero al Dortmund luce casi imposible.
Todo se define la siguiente semana, y veremos si el futbol simplemente da curso a la lógica o nos sorprende con unos de esos milagros que marcan la historia de un club.
Ver Estadios de semifinales de Champions League 2012-2013 en un mapa ampliado